Los autos de Fidel Castro

De un Oldsmobile americano en los primeros años de la Revolución, pasó a usar Alfa-Romeos italianos en los años 60; y luego, ya de lleno en la órbita soviética, se movió por Cuba en limusinas ZIL. Pero en los 90 la "ayuda solidaria de la URSS" cesó, los ZIL se dejaron de producir y las piezas dejaron de llegar, y Fidel Castro se pasó a otra marca, ni rusa ni china: alemana. Desde entonces se ha mantenido fiel a Mercedes-Benz.

 "La economía cubana es incapaz siquiera de producir el cuero para forrar los asientos de vehículo alguno. Pero eso no limita al anciano tirano en cuanto a sus gustos y gastos. Nada de elegir un carro chino o norcoreano. Lo de él es un Mercedes Benz".

Se le vio circular en las calles de Cuba a bordo de la Clase S de segunda generación (560 SEL), que dejaron de producirse en 1991. Las necesidades de Castro cambiaron conforme aumentaba su edad, y en sus últimos viajes se le vio en Clase V (presumiblemente blindada), también de la armadora alemana.

Se dice que el último vehículo del expresidente tendría un costo de 100 mil dólares.

 

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