Golf GTI: La leyenda continúa

Más deportivo

Esta actualización de media vida generacional dotó al Golf GTI con un aspecto deportivo que ahora es más intimidante debido a la inclusión de faros full LED, cuyas luminarias de manejo diurno le confieren una ‘mirada’ siniestra. El frente se nota renovado, desde la parrilla hasta las fascias, pues ahora los faros de niebla están integrados a los acentos que simulan branquias, esto logra un buen equilibrio en todo el conjunto delantero que de por sí ya era atractivo. Atrás encontramos nuevas calaveras y puntas de escape cromadas que custodian un nuevo difusor en la parte baja. Los laterales resaltan por unos rines de aleación de 17 pulgadas y de diseño exclusivo.

Inquietante

Al interior encontramos los acentos típicos de esta versión, materiales de gran nivel y una calidad de ensamble más que probada. Además, cabe señalar que la combinación de materiales y el diseño general provocan la sensación de que una vez dentro no querrás más que acelerar. Para incrementar las sensaciones al interior, al sistema de infoentretenimiento gestionado con la pantalla de ocho pulgadas se le dotó de un sistema de audio firmado por Fender, que genera un ambiente pocas veces experimentado en este segmento. Si a todo lo anterior le sumamos volante y asientos deportivos, el resultado es que no dudes ni un segundo en salir disparado a toda velocidad. El encendido es por medio de un botón, cuestión que se extraña en su hermano más radical, el Golf R. En cuanto a equipamiento está casi completo y para el manejo decidí no conectar mi teléfono, pues no quise volver a pelearme con el espacio confinado del puerto USB.

De pista a pista

Siempre es un placer poner las manos en un GTI, y el modelo 2018 lo confirma. Una vez que eliges el modo de manejo Sport no querrás cambiarlo. Para hacerlo basta oprimir un botón colocado del lado izquierdo de la palanca de velocidades, entonces aparecerá el selector en la pantalla táctil, después, solo hay que dejarse llevar. El motor 2.0 litros turbo se reconfiguró para aumentar diez caballos de fuerza (parece poco, pero se sienten) con lo que ahora ofrece 230 caballos y 258 libras pie de torque; como ya es sabido, para estas especificaciones se necesita la confiable caja DSG de seis velocidades que, además, cuenta con cambios manuales con las paletas colocadas detrás del volante.

Para la prueba de manejo en carretera tuvimos la oportunidad de alcanzar un ritmo bastante alegre y ahí pudimos constatar la gran agilidad del tren motriz, así como su capacidad de respuesta en caso de recuperaciones y rebases; además, las carreteras sinuosas que conectan Puerto Vallarta con Guadalajara nos llevaron a disfrutar varios tramos de curvas en los que este GTI se comportó como cuentan las leyendas: con aplomo e invitando a abusar de la física. Por fortuna, algunos días después, durante el décimo Track Day GTI en el autódromo de Amozoc, en Puebla, dimos rienda suelta a sus verdaderas capacidades. Es un auto que a cada insinuación del pedal te recompensa con una aceleración que parece interminable. Para completar la experiencia, el sistema de escape despide una tonada ronca que en verdad se agradece. Este circuito es sumamente técnico, por lo que, de hacer un buen trabajo, no debes tener mayor problema para mantener la trayectoria sin castigar las llantas y mucho menos los frenos.

Es un auto que debes meter a la pista al menos una vez en la vida, ahora entiendo la necesidad de estos Track Days.