Mini Countryman “Business before pleasure”

“Business before pleasure”

La segunda generación del Countryman nos visitó para recordarnos que no se trata de un concepto contrastante con la esencia de la marca. Crece en todos sentidos, abriendo paso a un producto aún mejor planteado.

“Business before pleasure”… ese era el slogan con el que se promocionaba el Austin Seven Countryman en la década de los sesentas. Aquel nació como una variante que exaltaba la practicidad y el espacio para la familia. Es así que esa tendencia de hacer un Mini no tan “mini” dio comienzo y no ha parado, ni parará.

El Countryman ha crecido en importancia tanto dentro de la marca como del mercado de familiares al grado de ver una segunda generación que se deja de pretenciones minimalistas y crece como los clientes lo requirieron desde que apareció la primer generación en 2010.

Así, el Countryman es 20 cm más largo y tres centímetros más ancho, lo que incide directamente en el espacio al interior. Se vuelve más evidente en la segunda fila de asientos, donde el espacio es suficiente para que personas de estatura media-alta viajen cómodamente. Mini hizo que la banca pudiera ajustarse longitudinalmente e incluso también variar la inclinación del respaldo.

Es posible abatir los respaldos con una proporción 40:20:40 con lo que se puede acceder a un espacio total de carga de 1,390 litros. Cuando se ocupan las cinco plazas, la capacidad tampoco es que sea discreta: 450 litros.

Pensando que está pensado para viajar acompañado, los espacios de carga son variados en forma y tamaño. Desde los paneles en las puertas, que pueden albergar objetos primordialmente compactos, hasta los lugares en medio de los asientos frontales.

También hemos de mencionar la existencia de un freno de estacionamiento eléctrico y también la inclusión de un sistema de transito citadino que alerta al conductor si se aproxima a mayor velocidad que el coche de enfrente. El sistema prepara los frenos para ofrecer mayor presión en una menor área de recorrido del pedal, para mejorar el tiempo de respuesta y evitar una posible colisión.

En cuanto a motorizaciones, nuestra unidad de pruebas contaba con un cuatro cilindros de dos litros turbo, que produce 192 HP y 206 lb-pie de par motor. Por el momento es la única disponible para las dos versiones existentes en nuestro país y se caracteriza por una entrega constante de fuerza mientras se avanza en el tacómetro.

En general, la lectura va más de un auto de paseo que como un conjunto retribuyente. Eso si, hemos de mencionar el trabajo excelente de la transmisión automática de ocho velocidades, que en todo momento lee correctamente la situación en la que nos encontramos y realiza los cambios acorde.

En la misma línea se percibe a la dirección, que apunta precisamente a donde queremos ir con una asistencia que mantiene ese tacto tan característico de la marca inglesa. Es tal vez ahí donde la retribución llega, de componentes que no dejan olvidar que a pesar de un incremento de dimensiones se mantiene la esencia de la casa durante su operación.

A mi parecer un punto que podría mejorarse es la puesta a punto del pedal del freno (nada que ver con la eficacia en detenciones) pues el ajuste tiende a ser sensible de mas en los primeros centímetros de recorrido, lo que le resta capacidad de dosificación aún después de nuestro periodo de ajuste con respecto al auto que anteriormente manejamos.

FICHA TÉCNICA

Mini Cooper S Countryman Sport 2017

Motor: L4
Cilindrada: 2.0 litros
Potencia máx. (HP): 192 @ 5,000-6,000 rpm
Torque máx. (lb-pie): 206 @ 1,259-6,000 rpm
Transmisión: Automática, 8 vels.
Tracción: Delantera
Susp. Del.: McPherson
Susp. Tras.: Multibrazo
Frenos del.: Disco ventilado
Frenos tras.: Disco sólido
Neumáticos: P.225/55 R17 97W
Largo/ancho/alto/dist. entre ejes (cm): 429/182/155/267
Peso en vacío (kg): 1,535 kg
Asistencias: ABS, TC, ESC
Bolsas de aire: 6
Aceleración 0-100 km/h: 7.4 s
Velocidad máx: 225 km/h
Consumo comb. (km/l): 15.5
Cap. tanque de gasolina (litros): 51
 Precio: Unidad probada: $589,900