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Grandes autos que no triunfaron: Toyota Urban Cruiser

Por: Luis Arteaga 04 May 2022
En 2009, Toyota quiso entrar en un segmento que empezaba a ser pujante.

					Grandes autos que no triunfaron: Toyota Urban Cruiser

En 2009, Toyota quiso entrar en un segmento que empezaba a ser pujante y que más tarde acabaríamos denominando como crossover compacto.

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Aunque la jugada no terminó bien, más bien todo lo contrario. Uno de esos grandes coches que no triunfaron fue el Toyota Urban Cruiser.

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En aquella época, el segmento de los SUV comenzaba a entrar en efervescencia y, poco a poco, cada fabricante iba creando su propio modelo.

A medida que los todocaminos más grandes y medianos se iban asentando, comenzaron a aparecer otros más pequeños.

Ese fue el caso del Toyota Urban Cruiser, aunque su estética podía llevar a confusión.

No quedaba claro si era un SUV o un monovolumen compacto más alto con respecto al suelo o un turismo sobreelevado.

Tenía algunos rasgos de un SUV, como la mayor altura al suelo o el capó plano, pero carecía de las típicas protecciones de plástico negras.

Seguramente, para que fuera entendido como un todocamino, la marca japonesa incluyó en la denominación la palabra Cruiser.

Haciendo un guiño al Toyota Land Cruiser, el gran todoterreno de la firma japonesa.

Grandes autos que no triunfaron: Toyota Urban Cruiser

Grandes autos que no triunfaron: Toyota Urban Cruiser

En líneas generales, el Urban Cruiser era un vehículo que cumplía satisfactoriamente con lo que se esperaba de él.

Tenía un habitáculo con capacidad para cuatro personas, aunque el espacio para la cabeza de las plazas traseras era reducido.

No obstante, el maletero era pequeño para el tipo de coche que era, apenas 314 litros.

Además, incluía diferentes elementos funcionales en el día a día, varios sistemas de seguridad activa a la altura del producto y tenía un motor diésel que ofrecía un buen rendimiento.

Al margen de cuestiones estéticas del exterior, el interior presentaba un aspecto bueno, con un diseño sencillo y funcional y una calidad de acabados media.

Los revestimientos eran de plástico duro, algo que era común en modelos de esta categoría.

La oferta mecánica era muy reducida, apenas se componía de dos opciones: la más recomendable era el motor diésel 1.4 D-4D de 89 caballos.

El mismo que llevaban otros modelos de Toyota como el Yaris o el Auris.

El segundo era un 1.33 VVT-i de gasolina que producía 97 hp, cuyo rendimiento era pobre.

Ambos motores se asociaban con un cambio manual de seis relaciones que enviaba la potencia a las ruedas delanteras.

La versión diésel se podía elegir con tracción total, lo cual, le aportaba un plus de seguridad a la hora de conducir por superficies irregulares o resbaladizas.

En cuanto al equipamiento, el crossover japonés se ofrecía con dos niveles, ‘Live’ y ‘Active’. En ambos casos, traía de serie siete airbags.

Incluido el de rodilla del conductor, el control de estabilidad, los reposacabezas delanteros activos y los retrovisores eléctricos y calefactables. Además, incluía radio CD MP3 y una rueda de repuesto.

Grandes autos que no triunfaron: Toyota Urban Cruiser

No duró mucho en el mercado

A pesar de que era un producto interesante, el Toyota Urban Cruiser fue un auténtico fracaso en ventas. Tanto que en España no llegó a estar ni dos años en el mercado.

Lo miso ocurrió en otros países europeos, como Francia.

Lo cierto es que era un vehículo difícil de encasillar en un segmento, porque ni era un monovolumen tradicional ni tampoco un SUV como los que ya existían en la época.

Aunque su diseño era original, el cliente nunca llegó a comprenderlo.

Por otra parte, el interior no era especialmente espacioso, sobre todo, en las plazas traseras, donde faltaba hueco para la cabeza y distancia en anchura.

Un punto a favor era que la banqueta trasera se podía deslizar en 14 centímetros, pero ni por esas. Y no digamos nada de su pequeño maletero.

Tampoco su precio ayudó mucho a aumentar las ventas. Era un coche claramente más caro que otros modelos de la competencia.

La versión básica empezaba en unos 15.000 euros y si lo querías con el motor diésel y tracción total, el precio se iba a más de 20.000 euros.

Hoy no nos parecería tanto, pero los coches no eran tan caros en 2009.

Por: Álvaro Escobar – Auto Bild España

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