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Prueba: Ford Mustang

Escrito por: Anaid Magnani (@_aniima)

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Texto: Raúl Ferra

Prueba en la edición #116 AutoBild México

En tiempos en los que se busca tener consumos de combustibles menores, se producen motores con cilindradas bajas apoyados de un turbo, pero también están las tecnologías alternas como los autos híbridos y los eléctricos de rango extendido. Pero para quienes aman la gasolina y el poder de los vehículos americanos, existe esta opción Ford Mustang. Sí, un americano con todas las de la ley y que cumple con su legado de más de 50 años en el mercado mundial.

Una bestia en el asfalto, pero muy refinado en sus trazos, conservando su figura inicial con tecnología actual. Los grupos de luces son muy llamativos. Una de las características de Mustang es la fuerza del diseño exterior, y la versión GT —la que tuvimos a prueba— muestra esa silueta agresiva de personalidad única, desde el frente hasta la parte trasera. La parrilla delantera llama la atención, lo mismo que la parte trasera, pero lo mejor es que sabes que es un Mustang sin siquiera verle la marca; solo con la forma.

El interior básicamente es el mismo, un vehículo para dos personas, aunque tenga cuatro asientos. La disposición de los controles es buena, todo lo tienes a la mano, no es necesario que te distraigas para llegar a ellos. Tiene asientos en piel, lo mismo que el volante y la palanca de cambios. Debo mencionar que toda la botonería te remite a los inicios de este auto.

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Como buen americano el manejo es distinto, aunque éste me parece que está mejor aterrizado, no es duro de suspensión, pero sí puedes notar que es nervioso de la parte trasera, algo que se vuelve divertido si es que sabes sacarle todo el jugo. Lo manejé en ciudad y me pareció que puede ser tu auto de todos los días (bueno… si es que quieres gastar una fortuna en gas). En carretera es una delicia escuchar el ronroneo del V8 que se encuentra abajo del cofre; puedes llevar los cambios hasta las 4,500 rpm y sientes el poder con el que empuja, eso hace que te sigas emocionando.

Es posible pasar ratos de mucha diversión y más cuando realizas el cambio de marcha. La dirección apunta bien: adonde lleves el volante se dirige el auto. Mencionaba que puedes perder un poco la parte trasera, es verdad, solo si no haces lo correcto. En general veo un auto equilibrado y con personalidad. Este Mustang también lo puedes configurar para que lo puedas llevar a la pista y para que te pueda dar un mejor desempeño, lo único que necesitas es poner el modo Race, un casco, y todos tus sentidos al volante.

Opinión:

Dentro del segmento donde compite este Muscle Car, está muy bien posicionado. No es tan llamativo como lo es un Charger o Challenger, dos americanos que tienen mucha historia, pero eso no quiere decir que no les dé batalla, lo hace y muy bien. Por la manera en la que se conduce tanto en la ciudad como en la carretera, y si a eso le sumamos el tamaño, hablamos de un deportivo divertido y sumamente eficiente.

Galería:

 

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