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Test Drive: Mazda 6

Escrito por: Redación AutoBild

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Aprovechando la puesta a día parcial en esta tercera generación, el Mazda 6 ha recibido cambios importantes en cuanto al planteamiento mecánico y también estético, con la integración de una nueva versión tope de gama —plasmada en estas páginas—, que tiene como objetivo ponerlo dentro del espectro de los vehículos de lujo de entrada por nivel de materiales y acabados… y también por precio (esta versión ronda los 556,000 pesos).

Signature, le llama la de Hiroshima, y con ella se materializa la única variante con motorización turbocargada dentro del modelo, ocupando el mismo bloque 2.5 litros de la CX-9.

La potencia es de 228 caballos de fuerza y 310 lb-pie de par motor, que se sienten contundentes cuando se pisa el acelerador al fondo. La dupla motor-transmisión hace un trabajo que cumple casi de manera referente. Los puntos de cambio nos mantienen siempre con el motor en el rango óptimo para rebasar o ganar velocidad con presteza sin tampoco disparar dramáticamente los consumos de combustible. Aunque eso sí, la misma naturaleza sobrealimentada provoca que no sean tan contenidos.

En cuanto a manejo no se tiene queja alguna. De hecho, podría decirse que está muy a la par de lo visto en el Honda Accord, ambos manteniéndose como cabeza del grupo en el segmento en el que participan. Un conjunto retribuyente para quien está detrás del volante.

Y de materiales…

El otro tema en el que Mazda 6 se supera es en cuanto a acabados y materiales. Sobre todo de esta versión en específico. Habrá que considerar también el cambio exterior en la parte frontal, con una parrilla más predominante visualmente, el cambio en el diseño de los faros en la parte trasera, la inclusión de rines de 19 pulgadas para la versión que aquí analizamos y puntas de escape un tanto más deportivas.

El interior es donde el sedán más grande en la familia Mazda presenta un diferenciador importante. Los materiales han cambiado a aplicaciones de aluminio y madera reales, asientos cubiertos en piel Nappa, un diseño más sobrio y también un poco más de tecnología, algo que a Mazda le había faltado en el pasado inmediato, sobre todo al ver el progreso de los competidores.

Así, nos encontramos que, en la lectura general, el Mazda 6 se ha puesto al día de tal manera que seguirá en la disputa por los primeros lugares de ventas. Sin duda, el valor que más resalta es su dinámica de manejo seguido por un diseño diferenciado.

La diferenciación en cuanto a nivel de equipamiento y materiales me parece un buen enfoque para la versión tope de gama del Mazda 6. Más allá del plano estético, con el motor turbocargado entra a la fórmula un manejo por demás atractivo. El precio denota un poco más de lujo.

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