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Test Drive: Porsche GT3 RS

Escrito por: Raul Ferra

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Si fuiste uno de los poseedores de nuestra edición No. 124 (Noviembre), habrás notado que este fue el auto de portada.
No cabe duda que, esta es una de las portadas más emocionales que hayamos tenido en este 2018: Porsche GT3 RS, una de las bestias que todo amante de la gasolina quisiera tener entre las manos y poderlo conducir por un buen tiempo.

Así fue el día que lo recibí y todas las miradas de quienes conducían alrededor mío estaban sobre mí, y no es para menos con el color verde de la carrocería. Así es el 991, esta es la nomenclatura que se le da internamente.

Facelift

Una verdadera bestia sobre el asfalto, este GT3 RS, es un cuatro litros que genera 520 caballos de fuerza, 20 caballos más que su antecesor. Pero entremos a detalles de lo nuevo que podemos ver en este recién cambiado deportivo. Por debajo del cofre —que por cierto es fibra de carbono— vemos unas entradas de aire prominentes que sirven precisamente para ayudar a tener una mejor refrigeración en los radiadores. A los costados sobre las salpicaderas están unas branquias que hacen un trabajo muy importante para la aerodinámica de este auto. Los distintivos de RS en los costados también llaman la atención. Una de las partes que más me gustan de este 911 es la parte trasera. Un alerón sumamente pronunciado, fijo y que también es parte de la actualización que se le hizo.

El interior

Asientos en fibra de carbono, de carreras, ligeros y en dos colores, negro y el centro en color verde. Es un poco incómodo entrar a la cabina, es cierto, es un auto de carreras y poco se podría decir del confort. Destaco el volante deportivo, la palanca de cambios que sí mantiene lo exclusivo de la marca, además de eso vemos el tablero forrado en piel y con las costuras en color verde como el de la carrocería. Para reducir peso, en lugar de tener el mecanismo para abrir la puerta, le colocaron jaladeras en tela.

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Atrás del volante

No he de negar que el manejo de Porsche me gusta, y bueno, este 911 GT3 RS no es la excepción. Para la ciudad está completamente descartado, y es que con las pésimas condiciones que tenemos en nuestra ciudad y carreteras no ayuda mucho, y también es de resaltar lo duro en suspensión que es. Pero al final, lo mejor estuvo por venir. Manejo en carretera, en condiciones favorables. Cuando inicié la marcha girando la llave y colocando la palanca de velocidades en “D”, la sonrisa se me vino a la cara, y es que era momento de sacar a galopar esos 520 caballos de fuerza y saber si todos los nuevos cambios, incluidos los del motor, hacen de este auto una gran opción. Claro que lo es para quienes buscan divertirse con un auto que es aspirado atmosféricamente en un bloque de un motor bóxer, que el sonido que emite es seco y contundente cuando lo llevas a más de las 6 mil vueltas, pero que desde abajo despega de forma violenta, y más si cambias el modo de manejo. Pero también lo interesante de este auto es la forma en la que se comporta sobre el asfalto. Tiene una gran adherencia, y esto es por todo lo que el departamento de ingeniería de Porsche hizo para hacer que este auto en velocidades altas siempre estuviera pegado al piso: el alerón trasero, los cortes en las salpicaderas, el tamaño de las llantas, la suspensión, amortiguadores; todo eso combinado hace de este GT3 RS una verdadera joya de la aerodinámica.

Como buen auto alemán, este Porsche acelera, da vuelta, pero frena igual, puedes ir a 200 km/h y sigues teniendo carrera en el pedal del acelerador, en realidad puedes llegar a los 320 Km/h sin problema alguno. La transmisión es una PDK que hace un gran trabajo para acoplarse al motor, la dirección es exacta, está muy bien equilibrada, te lleva a donde lo apuntas, algo que se agradece en autos de este tipo. Un grato sabor de boca es lo que me dejó este nuevo GT3, sin duda reafirma para qué está Porsche en el mundo.

 

 

 

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