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MERCEDES -BENZ CLASE G, segunda generación

Escrito por: Raul Ferra

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La puedes conducir en carretera o llevarla de compras a algún lugar exclusivo del país que quieras y te van a dar el paso, pero si lo llevas al off road, solo verán el polvo.

Mercedes Benz Clase G terracería

Uno de los autos más icónicos de Mercedes-Benz fue presentado en el pasado Auto Show de Detroit, y meses después tuvimos la oportunidad de conducirlo. Después de 40 años, la Clase G de Mercedes-Benz sigue dando de qué hablar.
En 1979 fue la primera vez que vio a la luz este vehículo que ha ido rompiendo paradigmas en todos los sentidos, y en este 2018 ha tenido el cambio más radical en cuatro décadas.

Mercedes Benz Clase G carretera

La verdad es que como buenos alemanes tienen todo preparado. Llegamos al aeropuerto Perpignan, una ciudad ubicada al sur de Francia y muy cerca de los pirineos occidentales. Y fue como llegar al paraíso después de 18 horas de vuelo: teníamos a nuestra disposición la nueva Clase G en las dos variantes G500 y G63AMG.

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Mercedes Benz Clase G faro

Ya había tenido un acercamiento con este nuevo producto, visualmente hablando, ya que como se los mencioné, pude verlo la vez que lo lanzaron en el pasado Auto Show de Detroit. Y hablando del diseño exterior, vemos un vehículo robusto, manteniendo las formas de lo que nos ha tenido acostumbrados durante todo este tiempo, aunque hay detalles que la hacen ver moderna, como el grupo de luces, nuevo diseño de rines y el logotipo. Pero bueno, el equipo de diseño se enfocó en mejorar otras partes del vehículo y no es que le hiciera falta. Por ejemplo, el interior tiene mejoras en todo. Lo primero que resalta es la confección y la calidad en materiales, vemos lujo en todos lados, desde el volante hasta el último rincón de esta Clase G. Lo destacable es la gran pantalla, tanto el cuadro de instrumentos y como la pantalla central —que ahora son una sola—, aunque no es la primera vez que lo vemos en los autos de MB. Para ser sinceros, cuando accedes a la cabina te impacta lo bien que está integrada al tablero, y eso también muestra un diseño limpio; es decir, prácticamente los botones desaparecen. Debo resaltar el buen agarre del volante, las palancas de cambio que están colocadas atrás, los controles de audio, la computadora de viaje. Tiene asientos en piel muy cómodos. Los materiales son de primer nivel, lo mismo que el armado… claro, no podíamos esperar menos. Pero es cierto, casi todo el trabajo fue enfocado en la cabina. En esta segunda generación —sí, segunda, aunque lleve cuatro décadas en el mercado— se enfocaron en el espacio interior y su distribución, y vaya que estos mejoraron, ya que la nueva Clase G tuvo un crecimiento y eso al final se refleja en un mayor espacio.

Mercedes Benz Clase G interior

Lujosa a tope, pero claro… cuando tienes un auto de este tipo es lo menos que puedes pedir: insertos en fibra de carbono, piel en el tablero, detalles en madera en la perilla del mando del sistema de infoentretenimiento, las costuras en básicamente todo lo que lleva piel, luces ambientales; en fin, muchos detalles.

Mercedes Benz Clase G interior puerta

Mecánicamente sí tiene un incremento, y bueno… a eso le sumas que tuvo una reducción de 170 kilos, vaya que esa combinación puede ser mortal para todo lo que busques hacer. En carretera otorga soltura, mucha fuerza y no es para menos, tiene un V8 que desarrolla 585 caballos de fuerza y 626 libras pie de torque, la nueva transmisión de nueve cambios. Tomando en cuenta que este es un vehículo todoterreno, la prueba de manejo fue dividida en dos partes: en carretera, que es donde sietes la comodidad del auto, lo bien que se balancea, la calidad de marcha y, ¿por qué no decirlo?, abusar un poco del acelerador, claro, esto es únicamente con fines periodísticos. Un vehículo potente con mucha fuerza y ayuda que sea tracción integral por si cometes algún error de manejo o bien si entras muy duro a una curva, ayuda a que las ruedas manden la fuerza a donde se requiera.

Mercedes Benz Clase G rin

En la terracería, no podría explicar la sensación que me dejó esta última prueba, cuando pensaba que los ejercicios difíciles ya se habían acabado, estaba otro aún más complicado, con decirles que el cruce de un río fue pan comido, subidas muy pronunciadas, inclinaciones igual de complicadas, una zona rocosa y en todos estos caminos, este “camión” fue capaz de librar cada uno de los retos y a mí me sacó mucha adrenalina y una gran sonrisa.

Mercedes Benz Clase G ficha técnica

Los primeros 25 años de Mercedes Benz, en México

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