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Pruebas de manejo Mustang Bullitt 2019 a prueba: jugando a ser leyenda
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Pruebas de manejo

Mustang Bullitt 2019 a prueba: jugando a ser leyenda

Basta llevar el tacómetro por sobre las 7,000 rpm para saber que este no es cualquier Mustang. Es el Bullitt y esto supone un mar […]
Escrito por: Redacción AutoBild
Mustang Bullitt 2019 a prueba: jugando a ser leyenda

Basta llevar el tacómetro por sobre las 7,000 rpm para saber que este no es cualquier Mustang. Es el Bullitt y esto supone un mar de opciones que pueden llevarte fácilmente a un punto de éxtasis.

 

Seguro sabrás que se trata de una edición limitada, que hace referencia a la película de 1968, en la que Steve McQueen maneja un Mustang GT Fastback 390 y persigue a un Dodge Charger R/T 440 Magnum por las calles de San Francisco. Y que esa escena puso un estándar en cuanto a secuencias de acción en las películas, creando un hito en la industria automotriz.

Detalle frontal en el faro del Mustang Bullitt

 

También debes saber cuáles versiones Bullitt ya existieron en el pasado, en 2001 y 2008, aunque si nos concentramos en el actual, que celebra los 50 años del filme, sobresale por ser (sin considerar a los Shelby GT350 y GT500) el Mustang más potente y costoso en la oferta de producto.

 

Cambios mecánicos en el Mustang

 

Hay variaciones mecánicas con componentes del Shelby GT350, como la toma de admisión y una mariposa más grande para la misma, además de la gestión electrónica recalibrada, que aumentan las cotas. La potencia es de 480 caballos de fuerza y el torque de 420 lb-pie, aunque el papel no le haga justicia a lo que sucede en la práctica.

 

Se trata de un motor aspirado que estira hasta pasadas las 7,000 rpm con una fuerza y una progresividad sencillamente enervante. Toma un momento para empezar a sentir los efectos de hundir el acelerador hasta el fondo, pues su mejor zona está en la parte media-alta. Hay que dejar que tome aire y después viene lo bueno.

Mustang Bulllitt entorno industrial

 

La nota que emana el sistema de escape, al que se le ha incorporado una válvula activa, es uno de los mejores atributos del Bullitt. El sonido se va transformando de una nota ronca y profunda a un grito de potencia mecánica. No sorprende que de vez en vez se activen las alarmas de coches circundantes al desencadenar esa deliciosa tonada, aunque tienes la opción de sacrificar el estímulo auditivo con el modo silencioso del escape con tal de no ofender a los vecinos todas las mañanas.

 

Por otro lado, era imprescindible que el Bullitt invitara a la conducción. Por ello se consideró un cambio manual de seis cambios como la única opción a equipar. El pomo de la palanca es blanco, como en el modelo que manejó McQueen hace más de 50 años.

A nivel de sensaciones, sorprende que el pedal del clutch no sea tan pesado como sí lo fue el GT500 de la generación pasada. En el día a día se agradece, aunque a nivel del selector encontramos un recorrido no tan corto, pero sí de sensación mecánica cuando pasamos de marcha en marcha.

Mustang Bullitt en movimiento

 

El escalonamiento de los cambios es corto y permite aprovechar el amplio rango del V8 cuando queremos hacerle justicia en la zona de curvas predilecta o idealmente una pista. Tal vez no sea un arma de ganar décimas, porque no es tan preciso en circuito, pero es muy divertido y, hasta cierto grado, seguro de manejar velozmente… eso si las asistencias están encendidas.

 

Si nos apresuramos a pisar el acelerador al salir de la curva, no es raro que el par motor se deje sentir con un ligero deslizamiento en la parte trasera, que redondea la trayectoria y nos hace sentir que vamos cerca del límite.

 

A nivel de suspensiones, el Bullitt no recibe ningún tipo de recalibración. En conjugación con los neumáticos de perfil medio (sin olvidar esos rines de 20” con diseño específico) la suspensión ofrece una calidad de marcha indulgente con nuestros riñones. Es lo suficiente rígida para que la capacidad de giro esté asegurada, pero no por eso peca de imposible para calles como la de nuestro país.

Palanca de velocides con pomo en blanco

Estímulo visual

 

A nivel estético tampoco es que se normalice todo lo realizado a esta unidad especial.

Desde el color de carrocería específico hasta esos pequeños detalles que enamoran, como la parrilla completamente en negro, los indicativos de la versión en el volante, la tapa de la cajuela o en el estribo de las puertas. La iluminación en verde de la cabina y hasta el clúster digital que en otras versiones es opcional, aquí se puede personalizar para ver los datos con diferentes priorizaciones de información.

Mustang Bullitt interiores

 

En el Bullitt encontramos un ídolo que hace justicia desde diferentes puntos de vista. Hay una mejoría mecánica y tecnológica, referencias estéticas históricas bien claras y un valor agregado que valen el que sea una serie limitada; aunque el precio también lo indique consecuentemente.