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Prueba: Kia Soul EX Pack

Escrito por: Anaid Magnani (@_aniima)

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La firma aprovecha el buen resultado de ventas de Soul para incorporar una nueva versión que llenará el ojo y las necesidades de quienes aún no se habían convencido.

El hecho de no pasar desapercibido es en sí uno de los grandes atributos de Soul, ya que su imagen —aunque no es del agrado de todos— sí logró imprimir la huella de KIA en la mente del público mexicano. Se trata de un vehículo de líneas poco comunes para nuestro mercado que, con un buen nivel de equipamiento y seguridad, logró en poco tiempo meterse en la contienda del segmento de B-SUV, aunque en términos estrictos no pertenece a él.

Para aderezar la oferta de Soul en México, la firma decidió incorporar esta versión que toma toda la estructura del tope de gama y agrega comodidades como asientos forrados en piel y un enorme techo panorámico. Dentro de los puntos a destacar en la actualización al interior se encuentra una nueva iluminación ambiental LED que, junto con el techo de cristal, provocan una sensación de mayor amplitud y hasta cierto punto, guardando las dimensiones, de lujo. Una vez cruzando el umbral de las puertas nos encontramos con un ensamble de buena manufactura y materiales que redondean la sensación de contar con un vehículo sólido, de esos que duran y duran. En esta versión se omite la pintura bitono para la carrocería por obvias razones… o no tan obvias. Una pista: el techo de cristal pierde presencia con este esquema de pintura.

En movimiento

Realmente el manejo de esta nueva opción de Soul no dista mucho de lo que conocemos en la motorización de 2.0 litros, pues mantiene los mismos reglajes que en las versiones ya existentes. Cabe señalar que los 152 caballos de fuerza y las 141 libras pie de torque son muy bien administrados por la transmisión de seis cambios y, dependiendo del modo de manejo, pueden ofrecer en conjunto una experiencia de manejo diferente. La versatilidad que ofrece esta mecánica te puede llevar a disfrutar de una respuesta un poco más agresiva del motor o de una marcha paulatina contenida, pensando en mitigar el gasto de combustible. Para lograr experimentar esto basta con presionar un solo botón. La marcha destaca por su comodidad y, al igual que la respuesta del motor, dependiendo del modo de manejo elegido entre Sport, Normal o Eco, la dirección cambia su tacto para ponerle la cereza al pastel al guiar este singular coreano.

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Como es de esperarse, si lo tuyo es marchar con el motor a altas revoluciones para exprimir su potencial, es seguro que el consumo de combustible se salga de lo que esperas, pero en modo Eco y jugando a querer ahorrar le puedes sacar fácilmente un poco más de diez kilómetros por litro en ciudad.

 

Opinión:

Es un producto que complementa a la perfección la gama de Soul, pues al ya amplio espectro de equipamiento le agrega puntos que, si bien no son alarmantemente necesarios, sí crean un buen argumento de venta, tal es el caso del techo panorámico. Como ya lo adelantamos, con esta motorización hay que cuidar el peso en el pie derecho, pues el consumo de combustible aumenta notoriamente.

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