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Explosión que salva vidas

Escrito por: Anaid Magnani (@_aniima)

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Texto: Marco Sarmiento

Ya no se trata de un artículo de lujo, y cada vez más mercados las imponen como mínimo aceptable de seguridad: las bolsas de aire revolucionaron la industria automotriz.

 

La función de las airbags no es otra que la de complementar el uso del cinturón de seguridad, ya que se demostró que la principal causa de muerte en caso de colisiones frontales se debía al impacto del conductor con la columna de dirección.

Es por ello que las bolsas de aire se crearon para evitar el contacto de los ocupantes con las partes duras del tablero, volante y parabrisas, absorber un poco la fuerza cinética del cuerpo después que el vehículo experimenta una desaceleración repentina, proteger a los ocupantes de los cristales provenientes del parabrisas y ventanas y, por último, para disminuir el movimiento de la cabeza de los ocupantes tras un impacto y evitar lesiones cervicales.

Las airbags se activan en tan solo 20 milésimas de segundo y salen de su carcasa a una velocidad cercana a los 300km/h, es por ello que se debe evitar tener objetos entre ellas y los pasajeros; además, el polvo que despiden al accionarse es una especie de talco que sirve para mantenerlas en buen estado y bien lubricadas.

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Funcionan básicamente gracias a tres componentes:

La bolsa de aire: Se trata de una bolsa de nailon muy delgado que se encuentra doblada perfectamente dentro del volante, tablero o, como es más común recientemente, en las puertas y asientos.
El sistema de inflado: Logra hacer reacción entre cierta cantidad de azida de sodio y nitrato de sodio, cuya explosión crea nitrógeno caliente que infla las bolsas en una fracción de segundo.
El sensor: Es el dispositivo que le ‘dice’ a la bolsa cuándo tiene que inflarse; es decir, cuando hay un choque equivalente a estrellarse con una pared de concreto entre 16 y 24 kilómetros por hora, envía una señal al sistema de inflado que a su vez llena la bolsa de aire. El sensor recibe dicha información gracias a un acelerómetro montado en un microchip.

Resultados

Durante una colisión frontal, la combinación del cinturón de seguridad y las bolsas de aire evitan que 75 de cada 100 personas sufran lesiones graves en la cabeza, y 66 de cada 100 en el pecho.

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