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Aditamentos Fuera de Ley

Tener un auto nos emociona y a veces invertimos para dejarlo como queremos. Pero debemos preguntarnos si “los foquitos rojos” no son peligrosos para los […]
Escrito por: Redacción AutoBild
Aditamentos Fuera de Ley

Tener un auto nos emociona y a veces invertimos para dejarlo como queremos. Pero debemos preguntarnos si “los foquitos rojos” no son peligrosos para los demás.

Por moda, ignorancia o prepotencia de sus conductores, es común que te encuentres por las calles de la ciudad, vehículos con equipamiento que no está permitido por el Reglamento de Tránsito, cuya prohibición tiene qué ver mucho con temas de seguridad. Te mostraremos algunos de los accesorios y modificaciones más comunes que no son permitidos y el porqué.

Estrobos

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Esas luces blancas que destellan intermitentemente, las hace un aparato llamado estrobo. En México, conducir con este tipo de luces no está permitido para los autos particulares. Lo menciona el artículo 75 del Reglamento de Tránsito de la CDMX, donde expone la prohibición de cualquier dispositivo similar a los utilizados por los vehículos policiales o los que son para emergencias.

La razón es que, tanto torretas, sirenas y luces estroboscópicas son utilizadas para hacerse notar los autos policíacos y vehículos de emergencia, como ambulancias y bomberos, inclusive éstos tienen diferente tipo de color: las ambulancias usan el rojo que significa alarma o alerta, las patrullas usan el azul y rojo. A veces este tipo de luces son molestas para la visión; otros de los vehículos que usan torretas son las grúas o los autos insignia, entre varios, pero úni- camente con el color ámbar.

Existen automóviles particulares que usan los estrobos para hacerse pasar por vehículos policíacos, o sólo por fantochería, lo que puede hacer que otros conductores los confundan con una patrulla sin balizar, vehículos que usan algunas dependencias federales y estatales en el país y que también necesitan regularizarse, factor que es un riesgo si éstos son utilizados para la delincuencia.

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Faros que ciegan

El Reglamento de Tránsito en Carreteras Federales menciona que los faros deben emitir luz blanca y que ésta debe de estar colocada simétricamente y al mismo nivel, a una altura no mayor de 1.40m ni menor a 0.60m. Quizás alguna vez has encontrado autos que te deslumbran, o tu propio auto no ilumina bien la calle, independientemente de que se cuente con un kit de xenón que no sea instalado de fábrica, una mala alineación puede provocar accidentes. Lo más recomendable es revisar la alineación de las luces cada año para evitar incidentes. Es importante saber que en algunos estados de la república levantan infracciones a los autos que tienen luces xenón.

Ni me ves, ni te veo

A menos que se trate de una instalación de fábrica que cumpla con las normas expedidas por la autoridad federal, no están permitidos los vehículos en el D.F. con vidrios polarizados, oscurecidos o con aditamentos que obstruyan la visibilidad del conductor o el interior del vehículo. Esto también se refiere a grandes calcomanías, vidrios estrellados, polarizados e incluso aquellos que gustan de llenar la parte posterior de su vehículo con peluches, cualquier cosa que pueda causar un accidente al conductor, o que impida ver al interior del automóvil.

Efecto vampiro

Este extraño pero recurrido accesorio ha ido cobrando popularidad en la ciudad. Se trata de los conocidos protectores de placas antiradar, hechos de un acrílico transparente. Su función no es proteger tu placa contra el robo o el clima, sino evitar que salga la matrícula en las fotos que toma el radar. El Artículo 59 del Reglamento de Tránsito señala que la alteración o modificación de las placas para ocultarlas amerita corralón. También en el artículo 39 se menciona que las placas deben portarse en los lugares destinados para ellas, según el diseño del vehículo. A pesar de esto, muchos argumentan que el reglamento dice que tu placa debe ser visible, mas no fotogénica; quizás uno a simple vista puede verlas, y la única que no es la cámara del radar. Sin embargo, también es cuestión de sentido común y saber que el hecho de que existan radares y límites de velocidad es pensando en la seguridad, tanto de conductores como peatones.

Hace un par de años, el dueño de una boutique de accesorios para coches en el D.F. importó un kit que se montaba a manera de portaplacas, y desde un botón en el interior del automóvil activaba un sistema que giraba la placa desde su borde inferior hasta una posición horizontal; lo anterior hacía imposible tomarle fotografías o verla. Este caso fue documentado por los medios, ya que se anunciaba el kit en internet. En menos de una semana, el dueño se ofreció a cooperar con las autoridades, entregó todos los equipos para su destrucción, y prometió no hacerlo de nuevo.

Las infracciones más comunes en la CDMX

Burreras

El incremento en la venta de vehículos deportivos utilitarios ha sido alimentado, sin duda, por un factor de moda meramente aspiracional: tener una camioneta en vez de un sedán muchas veces es cuestión de status, con pocos beneficios, como saltar camellones con mayor facilidad y muchos prejuicios, como elevado consumo de gasolina y menor estabilidad por el alto centro de gravedad. La compra de un vehículo de estas características viene acompañada de una serie de accesorios para incrementar sus capacidades… estéticas, ya que accesorios como las burreras o estribos pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte para las personas fuera del habitáculo.

No encontramos prohibición en el Reglamento de Tránsito de la CDMX del uso de burreras en zonas urbanas, si bien a una pick-up conducida a diario en una zona rural puede resultarle útil al encontrarse con una vaca asustada o para atar una cuerda y sacar otro vehículo de una zanja, en la ciudad representa más riesgos que beneficios.

Desde la década pasada, la mayoría de los fabricantes toman en cuenta que sus diseños y materiales sean amigables al momento de colisionar con peatones, teniendo áreas deformables en el cofre y montando elementos menos angulosos en las parrillas; al momento de instalar una burrera en estos vehículos, toda esa ingeniería se va a la basura y chocar con un peatón a bajas velocidades puede ocasionarle lesiones considerables e incluso la muerte.

Colisionar con el costado de un vehículo compacto donde viajen niños o algún bebé, es algo que los propietarios de camionetas pocas veces piensan al momento de elegir comprar estos accesorios, y montarlos en vehículos destinados por completo al uso citadino.

Púas cubrebirlos

Salidos de alguna película de carros romanos en tiempos de Julio César, es común ver que vehículos de carga tengan instalados birlos con punta de púa. En el reglamento no se pronuncia al respecto, pero el daño que ocasionarían a otros vehículos de menores dimensiones es evidentemente mayor. A su favor hay argumentaciones de seguridad… de los operadores, contra intentos de asalto, como si manejar un vehículo de 40 toneladas no fuera suficientemente robusto.

Infractores del silencio

Existe algo que se llama contaminación auditiva, en el Artículo 82 del Reglamento de Tránsito la CDMX indica la abstención del ruido excesivo o molesto con el equipo de sonido, claxón o el motor. Recientemente, la Asamblea Legislativa de la CDMX aprobó reformas a la Ley de Cultura Cívica, para sancionar a quienes produzcan ruidos por cualquier medio que atente contra la tranquilidad.

Pero ésas no son las únicas razones: llevar a un alto volumen el radio disminuye la posibilidad que el conductor esté al tanto de lo que ocurre en su entorno, como el paso de una ambulancia o patrulla. Hay que recordar que el manejo de un vehículo requiere concentración.

Hay que saber que equipar a un vehículo con algunos de estos accesorios es motivo de infracción, no se considera un delito, pero sí una falta administrativa y subsisten por impunidad y por lagunas en los reglamentos.

El hecho de tener un auto, ya sea polarizado o con luces xenón no es un impedimento para asegurarlo, siempre y cuando estén dados de alta en las especificaciones. Sin embargo, en caso de un accidente vial, si el peritaje encuentra que la adaptación fue el factor de la causa del siniestro, el seguro no se hará responsable de pagar por los daños ocasionados. En “el juego” siempre hay alguien que buscará hacer trampa para lograr una ventaja, y si las reglas del juego no están claras, y el árbitro no tiene ganas o elementos para sancionar, peor aún. Ahora que conoces un poco más sobre accesorios no permitidos y aquellos no sancionados pero igual de riesgosos, te invitamos a reflexionar en el campo de la practicidad y la ética sobre qué equipo añades a tu vehículo y el beneficio que conlleva al montarlo.

Meditar sobre los beneficios y perjuicios del equipo extra es algo que pocas veces hacemos cuando interviene la apariencia de algo que nos entusiasma tanto, como los autos, aunque eso no justifica violar la ley.

Por: IXCHEL GARCÍA

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