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Fiat 500 Abarth Cabrio

Por: Redacción AutoBild 09 Abr 2018
Sin duda este es el mejor momento que la marca italiana ha vivido en nuestro país de la mano del Grupo Chrysler (aunque no olvidemos […]

					Fiat 500 Abarth Cabrio

Fiat 500 Abarth Cabrio 0

Sin duda este es el mejor momento que la marca italiana ha vivido en nuestro país de la mano del Grupo Chrysler (aunque no olvidemos que la italiana ya es controladora del conglomerado estadounidense). Gracias a ello la presencia de Fiat es cada vez mayor, lo que ha beneficiado a la gama que combina productos traídos tanto de Brasil como de Europa. En esta ocasión manejé uno de los más pasionales que te puedes topar en México.

Se trata del 500 Abarth Cabrio, que tenemos en exclusiva y que no sólo tiene el glamour de un descapotable sino la deportividad que representa el veneno italiano del escorpión negro. Pero déjame mencionar, para no dar pie a descalificaciones, que no se trata de un convertible en el estricto sentido, ya que aunque el techo de lona se pliega sobre la cajuela no su- cede lo mismo con la estructura del techo, justo como si se tratase de un “targa”.

Fiat 500 Abarth Cabrio 1

Antes de entrar a detalle con este modelo hagamos un poco de historia. Abarth es la división deportiva del grupo Fiat, pero esta marca no nació para aten- der exclusivamente a los turineses. En 1949 Carlo Abarth fundó una pequeña compañía que se dedicaba a fabricar carrocerías siguiendo la escuela que habían comenzado apellidos como Pininfarina o Zagato. Entre sus clientes estaba el propio Enzo Ferrari, ya que fue común que la compañía del Cavallino Rampante se enfocara en el desarrollo de motor, chasis y transmisión y le dejara a un tercero la carrocería. Al pasar esta época Abarth ganó reconocimiento por la mejora en el desempeño de motores y así comenzó su historia como sinónimo de deportividad. Abarth no sólo modificaba autos Fiat, también lo hizo en Porsche y Simca. En 1971 la compañía se quedó finalmente en manos de Fiat Group y ganó aún más presencia y renombre como una división enfocada a dotar de deportividad a los modelos Fiat.

Visto por fuera, y dejando a un lado el techo de lona, los cambios con la versión de techo cerrado son mínimos. Mantiene los logotipos del preparador Abarth en toda su fisonomía para dejar muy claro que se trata de un espécimen letal comparado con el 1.4 de aspiración normal. Al tratarse de un deportivo basado sobre el Fiat 500 no te extrañes si no encuentras por ningún lado el emblema de la casa de Turín: en el frente, sobre la cajuela y a los costados sólo te encontrarás al escorpión negro.

Redondeando el look racing, el Fiat 500 Abarth Cabrio tiene las carcasas de los espejos laterales en color distinto al de la carrocería, rines de 17” y llantas de perfil bajo. Justo aquí debo confesarte que cuando lo manejé por primera ocasión pensé que sería una tortura conducirlo con estas medidas de rin y llanta; sin embargo, estaba muy equivocado (ya te platicaré más adelante). En el frente las entra- das de aire portan una rejilla tipo panal, además de que la fascia está rematada con un deflector de aire que aumenta su agresividad. Por atrás la nota la dan las dos salidas de escape alojadas dentro del deflector trasero.

El interior también fue modificado y de gran forma. Comienzo por los asientos, ya que se sustituyeron los convencionales que monta el Fiat 500 por unos deportivos con un respaldo de una sola pieza y que aportan mayor sujeción, la sujeción perfecta y necesaria para domar sus 160 caballos de potencia. La combinación de colores es otro elemento que llama la atención, ya que la piel negra de la tapicería hace contraste con las costuras rojas que se aplican en el volante, asientos y pomo de la palanca de cambios.

Fiat 500 Abarth Cabrio 2

Sobre el equipamiento no hay que esperar menos que una “carta” repleta de opciones. El aire acondicionado es automático, el sistema de sonido es Premium Beats con seis bocinas y subwoofer; puede reproducir archivos con formato MP3, además de contar con entrada auxiliar y USB para que conectes tu iPod. Gracias a los controles de audio en el volante ya no tendrás que apartar las manos de él.

Una vez instalado al mando del Fiat 500 Abarth Cabrio podrás acomodarte de mejor forma, porque además del ajuste de altura que tiene el asiento puedes configurar el volante en altura y profundidad. Hay solamente un indicador circular que combina tanto información análoga (velocímetro) como digital (datos de la computadora de viaje). Me parece un detalle muy llamativo que para el tacómetro se utilice un indicador independiente al cluster principal. Este indicador además cuenta con una señal luminosa denominada GSI (Gear Shift Indicator) que se enciende para que hagas el cambio de marcha a un régimen que favorezca el bajo consumo.

Fiat 500 Abarth Cabrio 3

Pero la mejor experiencia es al volante, una vez que has despertado al pequeño 1.4 Turbo que monta la tecnología MultiAir. Este desarrollo permite mejorar la mezcla aire-gasolina antes de que entre a la cámara de combustión, que se refleja en menor consumo y emisiones.

Lo primero que disfrutarás es el sonido ronco que sale por el escape (por cierto muy reactivo al acelerador). La transmisión es manual de cinco marchas, los recorridos son cortos y la posición del tablero provoca que estés más cerca de la palanca y seas más rápido en los cambios. En cuanto al manejo, es fácil imaginarse lo ágil que se mueve el 500 Abarth Cabrio considerando su potencia de 140 caballos y un peso de 1,005 kilogramos. El turbolag es una realidad por debajo de las 2 mil revoluciones, pero una vez que el motor supera ese régimen la  celeración es cosa seria y exige mayor concentración. Mejor aún es activar el modo Sport al presionar el botón que está en la consola central; con éste el auto es más reactivo al acelerador, además de que la dirección re- duce el giro y se endurece.

Fiat 500 Abarth Cabrio 4

Y en lo que a su mayor cualidad se refiere, puedo decirte que conducir con la lona plegada es todo un lujo; la superficie libre es muy grande y conducirlo así en la ciudad lo convierte en todo un imán. En carretera no te lo re- comiendo por arriba de los 100 km/hr, no sólo por el ruido que se genera sino también por las turbulencias. El techo plegadizo tiene dos posiciones: la primera llega hasta el límite de la fila trasera, mientras que la segunda esconde el medallón y deja al descubierto el habitáculo por completo. El gran problema de esta modalidad es que la visibilidad trasera es nula.

Fiat 500 Abarth Cabrio 5

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